¿Cómo funcionan las cuotas?

Las famosas cuotas asignadas por las casas de apuestas deportivas se refieren a la probabilidad de que un evento suceda en un tiempo dado. Pero por supuesto al ser fijadas por las casas mismas, estos números asociados a cada apuesta son también un índice de la cantidad que el bookmaker pagará al apostante por cada euro apostado, si, por supuesto, el resultado es acertado.

Descifrar una cuota

Si en un partido entre el Real Madrid y el Atlético, la cuota de victoria del Atlético está fijada por la casa de apuestas a 2, quiere decir que (para la casa) de cada 2 veces que se enfrenten estos dos equipos (entendiendo las condiciones como las mismas) en un encuentro vencerá el Atlético y en el otro empatará o será derrotado.
Es fácil de seguir: si la cuota es 3, quiere decir que la victoria sería 1 de cada 3, si fuera 5 querría decir que es 1 de cada 5…
Por lo tanto, cuanto más alta sea la cuota, más improbable cierto evento será. Lo que se traduciría en caso de acierto, en una multiplicación más elevada de las ganancias.

¿Cuota fija o variable?

No hay que olvidar que las apuestas se rigen por el principio de oferta y demanda, sumándole a ello, el riesgo asumido por las casas de apuestas. Por eso es esencial hacer periódicamente una buena comparación de las mejores casas de apuestas deportivas con el fin de poder localizar las mejores cuotas en ese momento dado.
Y es que las cuotas varían continuamente, desde el momento en que se asignan hasta el momento en el que el evento se celebra.
De hecho, cuantas más personas decidan echar su suerte en cierta apuesta concreta, más bajará la cuota.
Sin embargo, hay que subrayar que, pese a las fluctuaciones de las cuotas, estas quedan cerradas al valor que tienen en el momento en que se realiza una apuesta para un evento.
Quizás eso de estar en el momento y en el sitio adecuado no está tan fuera del alcance como se pensaba…